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lunes, 14 de diciembre de 2009

De la china a la dominicana

En octubre de 2009 se coloca la primera piedra del Barrio Chino en la ciudad de San José, Costa Rica (ver detalles). Se dio inicio al proceso anunciándolo con bombos y platillos, con representantes tanto costarricenses como chinos, prometiendo de este proyecto un acercamiento cultural entre ambas naciones y una oportunidad para el turismo urbano.

En el mismo mes, a unos cientos de metros dentro de la misma ciudad, un altercado entre extranjeros cobró la muerte de un inocente transeúnte y afectó un autobús que se encontraba estacionado con pasajeros (ver noticia). Con esto se declara a este sector, conocido como Tierra Dominicana, como la gran oficina del hampa en San José (ver detalles).



Ver De China a Dominicana en 1 km en un mapa más grande

Lo que particularmente me motiva a escribir sobre este tema es justamente la pequeña distancia que existe entre ambos sectores [puede explorar el mapa anterior]. Lo que conocemos como espacio, el ambiente o lo que percibimos, es tan cambiante aún en una poca distancia, aún dentro de lo que creemos una misma ciudad.

El fenómeno macro que da lugar a este tipo de configuraciones locales es la migración, la más dinámica de las cuatro variables demográficas (mortalidad, morbilidad, natalidad y migración). Claramente los grupos inmigrantes aprovechan las oportunidades que les da el espacio urbano para la solvencia de sus necesidades y esto se traduce en la aparición de particulares elementos nuevos marcados por la idiosincracia de dichos grupos. En términos sencillos, las personas se apropian del territorio y según su cultura se convierten en lo que podríamos llamar embajadores ciudadanos.

Así, en el caso de muchos barrios costarricenses y de San José, encontramos pizzerías cubanas, tiendas colombianas, sodas salvadoreñas, numerosos "mini-supers", restaurantes y tiendas chinas, ventas callejeras nicaragüenses, etc... Y así mismo debe repetirse en múltiples ciudades latinoamericanas y estadounidenses.

Aunque la explicación es sencilla, esto está inmerso en una realidad muy compleja. Actividades ilegales, criminalidad, xenofobia etc... Debemos reconocer que a como se heterogeniza el espacio, así se heterogeniza la cultura y la sociedad. Es un proceso inevitable.

Si aceptamos un barrio chino, ¿porqué no aceptar una tierra dominicana? Claro está las circunstancias que mencioné (la criminalidad por ejemplo), pero, ¿porqué hacer diferencias si ambos casos tienen una misma génesis? Al igual, ¡aceptamos norteamericanos y europeos adinerados en las partes altas de las montañas de Escazú!



Mi propuesta va en tres ejes
1. Políticas migratorias
2. Fortalecimiento municipal e institucional
3. Cultura urbana

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